El Museo Thyssen homenajea a Antonio López y a su círculo en ‘Realistas en Madrid’

HELENA CELDRÁN

  • La exposición abarca a una generación de pintores y escultores realistas a menudo no identificados como grupo, pero sí con entidad para serlo.
  • Con Antonio López como figura más mediática, el museo reúne en Madrid casi 90 piezas que comparten nostalgia, intimidad y una poderosa destreza técnica.
  • El conjunto incluye obras de María Moreno (esposa del pintor), los hermanos Julio y Francisco López Hernández, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y Amalia Avia.

'El cuarto de baño', 1966

“Esa sensación de tímido, que he podido arrastrar durante mucho tiempo, en aquel momento quedó absolutamente diluida (…) Ahora, visto aquello con distancia, me da la medida de que, quizá, encontré mi lugar. Hay poca gente que encuentra tan rápido su sitio“. Antonio López García (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) recuerda en el libro En torno a mi trabajo como pintor —editado en 2007 por la Fundación Jorge Guillén— su llegada a Madrid cuando tenía 13 años y comenzó a estudiar en la Academia de San Fernando.

Entonces no había otra obligación que la impuesta en el aula, “copiar la realidad” con la mayor exactitud. La abstracción era un espectro intangible que en los años cincuenta llegaba de oídas a pesar de ser ya antigua. Aunque no comulgó con ella, cuenta que conocerla lo cambió todo: “(…) Se trata del paso de copiar las cosas a tratar de entenderlas“. Tal vez esa sea la fórmula que transforma cada obra del pintor en una visión brillante, personal y extraterrenal de la realidad.

Con López como el más mediático y conocido por el gran público, el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid presenta el 9 de febrero Realistas en Madrid, una muestra dedicada a una generación de pintores y escultores realistas españoles a menudo no identificados como grupo, pero que tienen entidad para serlo. El conjunto incluye obras de María Moreno —esposa del pintor—, los escultores y hermanos Julio López Hernández y Francisco López Hernández; Esperanza Parada —mujer de Julio— e Isabel Quintanilla —mujer de Francisco— y Amalia Avia, esposa del artista Lucio Muñoz.

Del entorno más privado a la panorámica

Nacidos entre 1928 y 1938, formados en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando y unidos por vínculos de amistad y familiares, han vivido y trabajado en la capital desde los años cincuenta y captado, con suma sensibilidad artística, desde su entorno más privado hasta las panorámicas de una ciudad que han visto transformarse en metrópolis.

Los óleos, esculturas, relieves y dibujos se alternan en el museo a lo largo de salas que mezclan artistas para establecer diálogos visuales entre ellos y destacar los puntos en común tanto en los temas como en la forma de abordarlos. Los autores comparten imágenes nostálgicas, intimistas y sencillas dentro de la destreza técnica que poseen, le conceden un halo sagrado a la casa del pueblo castellano en el que tienen sus raíces, pero también al objeto más mundano.

‘Ventana de noche’

El itinerario temático invita al visitante a ir de lo íntimo a lo público, del bodegón —Naturaleza muerta de sandía (1990), de Moreno— y las estancias de un hogar —Habitación de costura (1974), de Isabel Quintanilla— a las figuras humanas de Julio López o la panorámica de la madrileña Puerta del Sol que en 1979 pintaba Amalia Avia.

En cartel hasta el 22 de mayo, la muestra de cerca de 90 trabajos incluye algunos poco vistos en España, procedentes de colecciones privadas e instituciones internacionales. En el caso de Antonio López, será la primera vez que se pueda ver en España una de sus obras más recientes, Ventana de noche (2013-15), llamativa por su visión de gran angular.

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